LA
SABIDURÍA DE LOS MAYORES
David
Calzado
Responsables de Comunicación ONG Solidarios
En
1999, se celebró el Año Internacional
de los Mayores y la Organización Mundial
de la Salud (OMS) dedicó a este colectivo
diversos actos internacionales bajo el lema
"Sigamos activos para envejecer bien".
Dentro de 25 años, más de 1000
millones de habitantes en todo el mundo serán
mayores de 60 años, casi el doble que
en la actualidad. En España, representarán
un tercio de la población. Hoy en día
son un 21%, más de 7 millones de personas.
La baja tasa de natalidad y el envejecimiento
de la población se nos plantean como
grandes retos del futuro, y es imprescindible
crear espacios en la sociedad para que las personas
mayores se sientan útiles, activas e
integradas.
Sin embargo, vivimos con la infundada convicción
de que las personas de edad avanzada no tienen
nada que aportar. Al mismo tiempo que crecen
las expectativas de vida, aumenta la infravaloración
de los ancianos. Los ídolos de nuestro
mundo se centran en la belleza y la juventud
del cuerpo y parece que arrinconamos a nuestros
mayores para que estorben lo menos posible.
Lejos estamos de aquella época clásica
donde se identificaba a los ancianos con la
sabiduría y la experiencia.
A pesar de la sublimación del concepto
de juventud y de la infinidad de imágenes
peyorativas y pesimistas que perviven sobre
las personas mayores, se están abriendo
en todo el mundo infinidad de posibilidades
de integración activa de los ancianos
en la construcción de la sociedad. Una
de las más importantes es la del voluntariado,
es decir, la de participar dentro de las ONG
en labores humanitarias, tanto en programas
de marginación social, como en proyectos
de ayuda a los países más pobres.
Las ONG están revalorizando el papel
de los mayores y reconocen que es un lujo contar
con estos voluntarios que aportan la acumulación
de experiencias y conocimientos de toda una
vida: hombres y mujeres médicos, abogados,
administrativos, trabajadores de la construcción,
farmacéuticos, personas que han sacado
adelante una familia... Son varias generaciones
que construyeron una sociedad durante un momento
histórico muy difícil. Para muchos
constituye una gran satisfacción poder
ahora dedicar unas horas de la semana a echar
una mano a los sectores marginales o a colaborar
en programas de ayuda a países del sur.
La ONG Solidarios
para el Desarrollo ha puesto en marcha
varios programas para que los mayores participen
y se sientan más que útiles. Los
coordinadores de las diferentes actividades
los asesoran y dirigen hacia aquellos grupos
acordes con cada edad, que encajen con la personalidad
y los conocimientos y aptitudes de cada uno.
En otras culturas los mayores son venerados
por su sabiduría y son referencia imprescindible
para las demás generaciones. Producir
es existir en nuestro sistema de bienestar;
los mayores están jubilados pero presentes
y activos en su compromiso como voluntarios,
una opción que enriquece a todos. Y,
si es un privilegio para las ONG, para los mayores
constituye una gran satisfacción poder
dedicarse a la acción social solidaria.
El voluntariado es una de las actividades donde
se demuestra su dinamismo y participación.
Miles de voluntarios mayores o jubilados realizan
en todo el mundo decenas de actividades solidarias:
clasifican medicamentos, acompañan a
enfermos, desarrollan actividades de ocio con
niños o con discapacitados físicos
o psíquicos, gestionan campañas
de recogida de alimentos, etc.
Los mayores tienen tiempo, experiencia y necesidad
de sentirse útiles. Están jubilados
del trabajo remunerado, pero no de la vida,
ni del compromiso social. Desterrar los tópicos
y borrar prejuicios es un paso fundamental para
transformar el mundo. Y para ello es imprescindible
concienciar a la sociedad de que la jubilación
y la edad no son sinónimos de pasividad;
no son condenas que limiten a los hombres y
a las mujeres a una vida insípida y sin
alicientes. Más bien es todo lo contrario.