El
desastre económico de las listas de espera
La gestión economicista de los hospitales se apoya
en un dogma que se pretende inapelable: la eficiencia económica
solo se consigue limitando o incluso suprimiendo las prestaciones
sanitarias universales y gratuitas que significan un despilfarro
insostenible para la economía del país.
Hay que controlar gastos aunque sea incumpliendo las obligaciones
que la administración publica tiene para sus ciudadanos
y contribuyentes de la SS.
Nuestros representantes públicos y economistas aficionados
deben ser conscientes de que estas políticas restrictivas
se basan en rancios prejuicios y no siguen criterios económicos
racionales si no que pueden acarrear catastróficas
consecuencias económicas.
No hacen falta muchos cálculos económicos para
percatarse de la magnitud los costos que conlleva para familiares
y servicios de Bienestar Social las incapacidades laborales
y los cuidados de asistencia que se necesitan para los enfermos
cronificados en las listas de espera. Todo ello sin contar
las repercusiones que tiene en la economía del MERCADO
(santa palabra) el bloqueo de las capacidades productivas
y de consumo de esta masa de minusválidos forzados
que la ineficiente gestión de la Sanidad Pública
coloca fuera de los circuitos de la economía productiva.
Criterios elementales de eficiencia económica indican
que los gastos de la supresión de todas las listas
de espera pueden considerarse como una de las inversiones
más rentables que la administración pública
podría realizar para poder decir que la economía
de España va bien.
Entre tanto exigimos, por razones de justicia pero también
de equidad económica y hasta de mejoría de la
eficiencia del MERCADO el pago de
indemnizaciones a los integrantes de las listas por los perjuicios
que les esta causando la Administración Publica.
Señores de la administración de la Sanidad Pública
y políticos que presumen de neoliberales supriman Uds.
las listas de espera soviéticas y respeten las leyes
del MERCADO.
Exigimos indemnizaciones inmediatas para las personas que
siguen "depositadas" en las listas de Espera de
la Sanidad Pública como compensación de los
perjuicios que se les han causado y para que puedan salir
inmediatamente de las mismas.
Luis
de Andres Basauri, 22 de junio del 2000.
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